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Hacía una revolución energética global

Sin duda alguna, la problemática energética se presente progresivamente como una coyuntura cada vez más notable  y más compleja en el mundo. Desenvolviéndose en un marco donde el  crecimiento económico y el desarrollo científico tecnológico vinculado a la producción energética son  variables protagonistas. El mundo juega una carrera contra el tiempo. Mientras se busca invertir en el desarrollo de tecnologías limpias, intentando reducir los costos económicos, el impacto ambiental y dirigiendo su aplicación a la producción y al uso masivo, la población mundial continua en una curva de crecimiento sostenido que es directamente proporcional a la demanda de recursos naturales.  China cuadruplicó su producción eléctrica entre 1990 y el 2006 y genera el  46% de la producción mundial de carbón (1). Este proceso se encuentra enmarcado en una dinámica de fuerte dependencia a los combustibles fósiles y una notable competencia de actores estatales y no estatales por la posesión y el control de las rutas y los recursos naturales. Lo cual podría generar escenarios internacionales tendientes a una mayor conflictividad. Hoy, un 80% de la energía utilizada globalmente, proviene del petróleo y del gas natural, los principales productores de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero (2). Se necesitan políticas de Estado que generen una inversión creciente en el desarrollo de medios y fuentes de energía renovable, así como de sus aplicaciones a productos de consumo masivo. Esto debe ser impulsado a través de legislaciones internas que estimulen este proceso y generen los mecanismos de control necesarios para su cumplimiento. A través de esta manera, serán capaces los actores estatales de trasladar este proceso posteriormente al plano internacional, generando consensos y normativas vinculadas a la producción de energías limpias que reduzcan el uso y consecuentemente el impacto ambiental del uso de los combustibles fósiles en el planeta. Un ejemplo notable es el efectivo desarrollo en la producción de energías alternativas, llevado a cabo en Cuba con su programa “Revolución Energética”, como por ejemplo la energía solar, ya que se han instalado en la isla mas de 8 mil sistemas fotovoltaicos de paneles solares con una potencia superior a 3MWp y con estos paneles se electrificaron 2361 escuelas, 5 hospitales, 460 consultorios médicos y 1882 salas de video (3). También se ha desarrollado la energía eólica, con la construcción del parque de Gibara que aporta 5,1 Megawatt al sector electro energético de la isla, donde también se encuentra ya emplazados y en funcionamiento mas de 6 mil molinos de viento, y por lo cual se prevé que la energía eólica aporte próximamente 300 Megawatt para la generación de electricidad (4). Con estos procesos Cuba ha logrado consumir un 7% menos de diesel y 13% menos de gasolina a nivel nacional (5). Por tanto, como vemos, la búsqueda de energías limpias que reemplacen a los combustibles fósiles mas contaminantes, generadores del aumento de la temperatura global, es una realidad apremiante. La búsqueda de energías alternativas limpias no es una problemática futura, es una necesidad del presente, en nuestro hogar, la tierra.


Lic. Tomás Bontempo (Relaciones Internacionales)


(1) National Geographic, Energía del Futuro, “La carrera por los combustibles limpios”. Pág. 11

(2) National Geographic. Op. Cit. Pág. 7

(3) Granma Internacional, Electrificados con paneles solares, 29 de mayo de 2007

(4) Granma Internacional, Cuba impulsa generación eléctrica con molinos de viento, 10 de julio de 2007

(5) Juventud Rebelde, reduce el país consumo de diesel y gasolina, www.juventudrebelde.cu/cuba/2007-11-18/reduce-el-pais-consumo-de-diesel-y-gasolina/


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